lunes 28 de septiembre de 2009

¿Qué vas a hacer hoy en la noche?


Apenas se detiene en el pasillo para darme los buenos días, tan normal como siempre; quién iba a pensar que unos días antes (en ese mismo pasillo) esa pregunta de ¿qué vas a hacer hoy en la noche?, fuera a ser el pretexto para que juntos terminaramos enredados entre sudor y ganas.

Aún recuerdo la manera maniática en que ella movía el pubis, aún recuerdo el vaivén violento y brusco de sus nalgas; como también el desenfreno con que se entregaba toda ella. Apenas si podía yo con lo que me pedía...

Hoy la he vuelto a ver, y me ha dado los buenos días de nuevo, como normalmente siempre lo hacia... Yo me pregunto ¿Será que le gustó?, ¿será que se vuelve a repetir?... Ella camina, sin voltear atrás.

lunes 29 de junio de 2009

Sólo con el clítoris

La sexóloga norteamericana Lou Paget afirma que casi el 70 por ciento de las mujeres no son capaces de alcanzar el orgasmo sólo con la penetración. Esta cifra se basa en unos estudios realizados por la Universidad de Chicago que revelaron que entre el 22 y el 28 por ciento de las mujeres de diferentes grupos de edad son incapaces de alcanzar el orgasmo durante sus relaciones sexuales.

Uno de los mitos más grandes y dañinos de la sexualidad es el de creer que con sólo ser penetrada las mujeres ya estamos en brazos del orgasmo o que si nos penetran por diez, quince o veinte minutos, el resultado -a huevo- será llegar al clímax. Y esto, evidentemente ha generado millares de mujeres que creen que son anormales o que tienen una disfunción o que son unas pobres insensibles. ¡Y no! La GRAN mayoría de las mujeres necesitamos por fuerza estimulación clitoriana. Así las cosas. No sé porqué en las escenas eróticas de toda película o telenovela en vez de poner a una mujer debajo de un hombre teniendo un orgasmo ipso facto, no la ponen siendo estimulada en el clítoris, eso generaría menos tabúes.

De hecho, debería ser una práctica generalizada el que una mujer tranquilamente mientras es penetrada se autoestimule el clítoris o que parte de la postura incluya el que él la toque. Aunque a muchos, comprobar que la chica se toca ahí abajo en el transcurso del acto les puede provocar más de un cortocircuito emocional. Hay que desechar esa idea. Si quieren dejar de angustiarse por la falta de orgasmo durante el coito, acepten como regla que REQUIEREN que ella se estimule para que ustedes, hombres, puedan dedicarse puntualmente a la penetración. Ella además se liberará en cuanto al contacto con su cuerpo.
No son el mismo orgasmo. No son la misma sensación. Ni siquiera los mismos nervios responden. El clítoris es estimulado por el nervio pudendo, el punto G (el responsable del orgasmo por penetración) es estimulado por el nervio pélvico. Y como saben, que el punto G reaccione no es tan fácil. ¿Por qué obsesionarse? ¿Por qué si tenemos tan a la mano el clítoris, es tan sensible y estructuralmente diseñado con el ÚNICO fin de dar placer, por qué ponerse necios con ‘ni madres, ahora lo logramos sin tocarlo o lo logramos’? El sexo no es un examen de aptitudes. El pene ni su virilidad pierden valor o fuerza porque no sea el órgano que está proveyendo directamente el orgasmo. ¿Les causa algo? ¿Les molesta?

viernes 22 de mayo de 2009

La nata de Natalia

Cuando Natalia se corre, el suelo se hace nube bajo ella. Y llueve. Sus corridas son fuentes abiertas. Su orgasmo es un torrente de fluido que sale a pedorretas. Si le pusiesen una trompeta entre sus labios menores en el momento del abandono, sonaría la composición más absurda, sucia y antigua.

Los pájaros dejarían de volar para follar.

Los católicos dejarían de reproducirse para follar.

Las sillas querrían follarse a las mesas.

Las mesas querrían ser alambicadas por el culo por las cortinas.

Y así... en un mareo de mareos... al compás de los labios del coño de Natalia tocando la trompeta.

Pero eso no pasa.

No permito le perdida de ninguna gota de tan singular brebaje y con las primeras convulsiones, me lanzo con la boca abierta y los labios en forma de vaso. Mi paladar lo recibe caliente y viscoso como salsa de ostras. Sin tragar. Dejo que rebose sin separarme, adherido, pegado, unido.

Con la última gota entre mis dientes, me levanto y acercándome a su boca, comparto tan voluptuosa hidromiel.

Traga, trago, tragamos... la nata de Natalia.

Tomado de El murmullo de las cucarachas

miércoles 20 de mayo de 2009

Los coches también aman...

Ok, tengo que admitir que los cerdos también nos enamoramos. Bien dicen que a todo coche se le llega su sábado, y eso me sucedió con una niña del Liceo Francés.

Les presento a la chica que me robó el corazón, y que llamaremos LR.

LR era pequeñita, tez blanca y ojos verdes, sus labios eran carnosos y su rubio cabello rayaba en su cintura, ahhh; esa cintura tan bonita, como de atleta, como de modelo. Así era LR. Siempre llegaba puntual a sus citas, era la presidenta de su grado y abanderada del Liceo. Amaba la ecología y realizaba religiosamente las tareas de su hogar. Solo tenía un defecto: no me pelaba.

En realidad, nunca me animé a decirle nada, era tan perfecta... que no me atrevía a decirle algo. La casaca me fallaba cuando estaba frente a LR. Ella logró que me sudaran las manos, que mi boca tartamudeara y ( lo que más me asustó) sentir mariposas en el estomago. LR me gustaba tanto, que ni siquiera podía masturbarme en su honor, mi enamorado corazón no me permitía ensuciar así su memoria.

Después de su graduación (que no me invitó) dejé de verla. Pasaron los años y no supe nada más de ella, y poco a poco se convirtió en un buen recuerdo. A veces, miraba su foto y suspiraba, otras veces me reprochaba por ser tan mula. Siempre he sido un cerdo! y con ella fui un Mula!

Cinco años después la encontré en un campamento de sobrevivencia. Y bueno, el resto de la historia seguirá en la segunda parte de este relato dedicado a LR.

Pigma Verraco

jueves 5 de marzo de 2009

Venite conmigo... Por favor!

A mi me gusta que te vengas conmigo!... me llena de placer ver como a poco a poco tu naturaleza salvaje te va tomando, como voy desapareciendo de tu prioridad, y como ese pedacito de carne te va gobernando....

Me gusta el sangoloteo loco de tus caderas, empujándose con más fuerza y rapidez. Disfruto y me excitan tus gemidos. Me gusta sentir como tus ganas se van escurriendo por debajo de tus nalgas...

Me gusta que te vengas conmigo... sino... yo te espero con mis brazos abiertos, con mi pecho acolchonado y con mi entrepierna ardiendo de ganas...

Veni... t

lunes 12 de enero de 2009

Mis manos y tu piel

Mis manos pueden recorrerte a ciegas sin una sola gota de luz.

Porque tu piel y mis manos se conocen donde no existe cabida para titubeos y malos roces, ya que tú y yo lo hemos confirmado noche tras noche. Éstas te memorizan en cada desliz, movimientos suaves, espontáneos e inspirados en esa textura multifacética y sonora que tienes por piel.

Esa piel que me llama con solo pensarte, donde se desata mis más grandes deseos y porque no, perversiones, porque en ese campo se pueden jugar hasta a las adivinanzas. Porque cada encuentro es una nueva experiencia creada en mis noches de soledad y tu ausencia me hace desearte más.

Es donde en esos lapsos te imagino, con tanta frescura que me abre las neuronas para sacar mis lados oscuros de frases y deseos, porque quiero que hagamos cosas fuera de la razón y que los orgasmos sean sin fin, llenos de lujuria con toques oportunos de pasión. Porque con esa figura no tengo empacho de romperte las ropas y tomarte con tanta dedicación y ganas de que las horas se pasarán como un parpadeo, mientras nos hacemos una sola y densa sustancia de sudor y jadeos.

Y hoy justamente hoy, bajo ese pacto ya establecido, entraré a tu recinto, con ganas y miradas para tomarte, bajando la guardia y sacando la pasión a jugar, para así situarme de nuevo en ese territorio nada ajeno y tan bien conocido, deslizando mis manos y mi boca por esos senderos de piel con espacios justos de vellos, ángulos ideales para salivaciones, entradas estrechas para mis dedos, flácidades ideales para mordidas y algunas succiones.

Porque deseo tomarte una y otra vez mientras nos ahogamos y yo me pierdo entre tu entrepierna que me humedece y embriaga de ese aroma espeso que te sale de tanta excitación. Y así llegar hasta tu sexo y hacerlo mio, entre mordidas, donde busco sin dudar esa parte que te gusta que te muerda para luego introducirme fuerte y de un solo golpe. Ya que tus caderas se resisten dándome más espacio para que haga de las mías dentro de ti, tocando esa textura interior que te llena con mi lengua sudorosa y mis dientes con ganas de tomar tus labios velludos y derretirlos con mi saliva.

Para así perderme y con el choque recuperarme, trayéndome de vuelta con esos golpes que producen tus nalgas al momento de saltar entre palmadas un tanto fuertes que te producen mis manos entre tanto brinco de penetración a ese sexo tibio que tensa tus piernas, eriza tu vientre y crispan tanto tus pezones que tiemblan tan solo con un sencillo roce.

Simplemente mis manos saben lo que te gusta y tu cuerpo me complace respondiéndome con tanto sudor lleno de sensaciones y compases.

La cochinita oscura

domingo 11 de enero de 2009

Se me antoja

Teniendo tiempo para pensar, inicie un inventario mental acerca de esas cositas que me gustan y me hacen disfrutar el cuerpo de mi pareja.

A todos nos prenden diferentes cosas, pero este cochinito disfruta mucho de:

Los movimientos de ella mientras baila, cómo mueve la cadera, cómo abre poco a poco las piernas al compás de la música, las bajaditas sensuales, a veces lentas, lentas, lentas y otras veces bruscas. Cuando se muerde la boca y me busca con la mirada, para comprobar que me humedezco de ganas.

Descubrir que lleva bajo la falda o pantalón, un diminuto calzoncito... sobre todo su pregunta, -¿Te gusta?- cuando con ansiedad intento sobre la ropa recorrer todos los bordes de la prendita... y en mi cabeza me pregunto ¿de qué color?.

Dicen que el placer comienza en la cachita de la nalga... yo creo que tienen razón.

Cuando sin motivo, me pide que cierre los ojos, me toma la mano, para colocarla sobre su cintura e iniciar el recorrido hasta su pubis, bajo su ropa y comprobar que apenas se percibe una pequeña pelusita que cubre ese triángulito de perdición.

Mmmmm!!!! Pequeñas cosas, las que le dan sabor a la vida.

jueves 11 de diciembre de 2008

Dale, dale dale...

Un estimado colaborador nos envió este link... nos explicaba que muchas veces mirando es que también se aprende... como sea... Ojalá!!!!

Dale click... y pone mucha atención... movimiento... movimiento....

Se aman locamente

LOS AMANTES
Rodolfo Wilcock

Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo.

Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas.

Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados.La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos.

Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando se despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones.

Tomado de http://otradegiocondas.blogspot.com

jueves 13 de noviembre de 2008

Me voy a portar como vos lo haces siempre...

Llegué a tu casa empapada, la lluvia era fuertísima y me sentía helada, me quité la blusa y me senté sobre tu cama, normalmente ir a tu casa, era ir a coger.

Te quedaste en la silla, luego de colgar mi blusa, lejos de mi y comencé a sentirme incómoda. Después de un rato. Parecía que no te provocaba mi seudo desnudez, así que me quité el brasier y la falda. Te reíste, "así que querés coger", pero no te acercaste.

Hablamos un rato de tonterías, de pronto te acostaste en la cama a mi lado, vestido. Me besaste un rato, un beso suave, tierno, cariñoso. No podía creer que no te me abalanzaras, que siguieras a mi lado sin siquiera tocarme, tan distinto a otros hombres que hasta estarían mordiendo mis pezones en este momento.

De pronto tomaste mi mano y la colocaste sobre tu pelvis, sentí tu erección y quitaste mi mano inmediatamente. "bien, si quieres coger, vas a tener que cogerme tu a mi" cuando escuché aquello me sentí aterrorizada, tenía que quitarme cientos de años de enseñanzas, anular aquello del "eterno misterio femenino" convertirme en esa perra que todos quieren cogerse y lograr mantener lo que había iniciado.

Te confieso que no sabía por donde comenzar, supongo que lo hice fatal, me desnudé, te acaricié, te besé, comencé a quitarte la ropa y entonces me retaste: "me voy a portar como vos lo haces siempre, me voy a quedar quieto y a dejarme coger". me sentí molesta, ¿de verdad era tan pasiva? tenía que redimirme.
Comencé con las manos, tu cuerpo se dejaba explorar, besé cada parte del mismo, intentando encontrar los puntos donde explotarías, implorando por tu reacción, deseando que sintieras lo mismo, totalmente excitada.

Cuando sentiste que yo ya estaba desinhibida, te dedicaste a devolvermelo, tus manos exploraron mi interior, sentí que te mojaba mientras me acariciabas el clítoris con tanta habilidad que pensé que explotaría. Esa forma de dejarte se me hizo tan sexy, tan completa, tan ideal, no tenía miedo y me diste todo el tiempo para calentarte y calentarme.

Me invitaste a subirme y cogimos con una pasión que no teníamos antes. y ya no hubo camino de regreso, me enseñaste a coger.

Tomado de Diario de una ninfómana

jueves 30 de octubre de 2008

Muerte al himen!

Por cuestiones de trabajo, recientemente estuve en Panajachel, ese lugar que durante muchos años, para mi representó un templo de fiesta y excesos. Que recuerdos! -Aquí me quede tirado varias veces, ah! De este lugar también me sacaron los de seguridad, este hotel lo vomite...- que pensamientos pasaron por mi mente mientras recorría la Santander.
Esta vez andaba sobrio y representando a mi empresa, con todos los gastos pagados, y un hotel bonito. No había mota ni coca, solo alcohol y traguitos caqueros, de esos que saben tan rico, que ni te das cuenta a que hora te pegan.

La habitación era enorme ( baño privado con tina incluida, lavamanos de mármol y una sala colocada en el balcón con vista al lago...) pero lo mejor era la cama. Demasiado grande, inmaculada y cómoda para usarla yo solo; así que salí a buscar con quien coger.


Como buen chucho, busqué primero entre mis colegas que también estaban en el hotel. Había una canchita a la fuerza, una chinita, y algunas mayores que yo, pero la que cayó en mis garras fue la morenita. No era la más linda, pero si era perfecta para ese fin de semana.


Durante la cena comenzó mi pavoneo. Un poco de casaca, unos traguitos y ya estábamos a mitad de la pista bailando regeton. Te toco por aquí, te lo pongo por allá, moverle el culito, restregarle la paloma.... Wow! Dios bendiga al que invento este baile!

Después de eso, tal vez vamos a la cama...


Y así fue. Antes de que terminara la fiesta, nos encaminamos a la habitación, y durante el trayecto, mentalmente preparaba mi catalogo de poses, ya que la niña era pequeñita, estaba seguro que comenzaría con cajita de aguas, luego una candelita chorriada, cochinitos tiernos y tal vez armas al hombro... mmmm... yumi yumi


Cuando llegamos al cuarto, apenas se cerró la puerta y comenzó el agarrón... la chica manejaba el arte de besar, y mientras las lenguas danzaban en un torbellino de saliva y lujuria, mis manos comenzaron a buscar su pecho caliente, y por supuesto, el salado liquido vaginal que se escondía bajo esa apretadita y diminuta tanga.


Todavía no se como tuve la fuerza para contemplar su cuerpo desnudo frente a mi, pero me tome algunos segundos para disfrutar el panorama. Imagino que fue la explosión de hormonas que no me dejo apreciar que algo estaba mal en ella.... yo solo vi unas piernas deliciosas, listas para abrirse...


Fue cuando mi palo trato de penetrar su estrecha vagina, que reaccione ante tal situación: Su rostro se mostraba sonrojado y su cuerpo estaba rígido... la chica era virgen. Mierda, mierda y remierda! Me encabrone. Como es posible que existan mujeres vírgenes en pleno siglo 21!!! Espero algún día encontrarme con una zorra, una maestra en la cama, una puta disfrazada de dama que me enseñe cosas nuevas, y no tenga que pagarle. ( y para los que se preguntan que paso en pana, aunque estaba emputado, igual me la cogí )


Pigma Verraco

jueves 9 de octubre de 2008

Querías más...

Desnudo. Todo para mi. Tu piel emanaba tan rico aroma. Olía dulce, salado... a sexo y calor.

Estabas tan quieto y sonriente. Era una sonrisa pícara e impaciente.

Yo me limitaba a observarte, forzando a las ganas a dejarme admirarte más, pero me sentías igual, como si mi vista tuviera dedos, ibas estremeciéndote conforme te recorrían mis ojos. El carro estaba lleno de perfume sexual que nos envolvía y decidí no tardarme más en conocerte...

Me entretuve poco en tu rostro. Esa dulce mirada felina y tus labios carnosos que ya conozco! Bajé con rapidez a tu pecho, acariciando tu cuello, arañando tus hombros hasta llegar a el. Tibio, tan masculino. Lo acaricié todo: tus pectorales fuertes y tus pezones suaves. Ya no me podia contener, tenía que conocer su sabor...

Tu respiración se aceleró al sentir mi lengua en ellos y escuché un leve quejido al mordisquearlos, con ganas pero reprimiéndolas a la vez.

Dejé que mis manos siguieran lo que habían empezado. Del centro tu cálido pecho llegué a tu abdomen. Mmmmmm. Se contraía al toque de mis dedos....

Tu pene, que gritaba “presente” se me hizo el más rico de los postres...

Viste mis intenciones, dijiste mi nombre y al verte, me coqueteaste con la sonrisa más traviesa y sensual que he visto...

Sentí con placer como se mojaba mi interior...

Le tomé con una mano y empecé a acariciarto de arriba abajo...
El jadeo se escuchaba como único sonido en ese lugar... me excitaba cada vez más! Más!!!!. Querías más y yo también!!!

La cochinilla

jueves 2 de octubre de 2008

Afrodisíacos...

La palabra afrodisiacos data de hace 5.000 años. Derivado de Afrodita, la diosa griega del amor y de la belleza, se considera Afrodisíacos a toda sustancia que en teoría aumenta el apetito sexual.

Algunos afrodisíacos suelen funcionar estimulando algunos sentidos (vista, tacto, olfato y oído), mientras que otro tipo de afrodisiacos se toman en forma de alimentos: comida, bebidas, bebidas alcohólicas, "filtros amorosos", drogas, o preparados medicinales.

AFRODISIACOS VEGETALES
Ginkgo Biloba: Un afrodisíaco por excelencia, mantiene el órgano viril en plena forma, una y otra vez, por lo que se puede repetir si la pareja nos lo permite.

Jalea real: Es un estimulante general y por supuesto genital, el cual tarda algo en hacer efecto, pero los resultados son seguros y... prolongados.

Azúcar moreno: La costumbre de tomar siempre un postre dulce quizá fue puesta de moda por los buenos amantes, y lo cierto es que una ligera hiperglucemia es siempre beneficiosa para el amor. La falta de azúcar provoca una mayor producción de adrenalina y esta hormona bloquea cualquier respuesta favorable al sexo.

Avellana: Se consume como afrodisíaco en algunos pueblos en el banquete de boda e incluso se coloca en cestillos junto a la cama de los recién casados.

Canela: Parece ser que añadida a los licores suaves el efecto es seguro e inmediato.

Cebolla: y ajo: Ambos condimentos son afrodisiacos utilizados como alimentos por los árabes en sus comidas y nadie les puede negar que saben tratar a las mujeres.

Frambuesa: Esta fruta es más adecuada para la mujer ya que contribuye a relajar los órganos sexuales y facilita el acto amoroso en el varón.

Ginseng: Un té tibio, quince minutos antes de empezar la sesión, es un brebaje totalmente seguro, para millones de chinos y coreanos.

Higo: Los antiguos egipcios y los dioses griegos aparecían siempre con collares de higos, e incluso llegaron a considerar sagrada la higuera. Nuez: Otro fruto afrodisiaco presente en todas las noches de boda antiguas e incluido también en los postres chinos.

Pimienta: Se puede añadir al zumo de tomate o a la bebida que quieras, siempre y cuando tu estómago no sea delicado.

Pistacho: Quizá ahí está el secreto de porqué es tan caro y tan apreciado. Mézclalo en un plato junto a otros afrodisiacos, como avellanas o higos

Dátil: Otro fruto sagrado para los moros. La seguridad de su efecto afrodisíaco es total, no lo pongas en duda.

Polen: Uno de los afrodisíacos mejores, pero tarda en hacer efecto al menos cinco días, así que planea con tiempo tus lances de amor.

Avena: Los copos de avena son muy útiles en la mujer sin entusiasmo, pero apenas tienen efectos en el varón.

Chocolate: Dicen que los españoles son tan fogosos a causa del chocolate, así que ya saben: de merienda un tazón de chocolate con leche.

Gamba: Y por supuesto cualquier marisco, de los que la tradición popular habla maravillas como afrodisiacos.

Diente de león: Aunque no contiene ninguna sustancia especial, es un potente restaurador de energías perdidas.

Fresa: Estimula de una manera directa las glándulas endocrinas y el sistema nervioso. Si tu problema es el estrés, ya sabes.

Poleo: Es bueno para las mujeres, ya que estimula la producción de hormonas femeninas. Los hombres mejor es el café.

Soja: Suele restaurar disfunciones sexuales, así que el primer plato bien puede ser una fabada de soja verde.

Tomado de Cocinar es una escuela

martes 30 de septiembre de 2008

¿Qué quiere una mujer?

¿Qué quiere una mujer?

Serge André

Primera edición en español, 2002

Siglo Veintiuno Editores


El Devenir Mujer

El deseo de una mujer siempre permanece como interrogante, pero cada uno de los partenaires se beneficia: la falta de respuesta sobre este punto funciona como incita-a-desear. De la misma manera, el que su goce nunca pueda ser estibado en un signo seguro y sin ambigüedad, garantiza que se demande una y otra vez más. No hay riesgo de que se agote la oferta o la demanda en este comercio de engaños: es menos el gozar que allí se negocia, que el “plus de goce”.


En efecto, ¿qué se produce cuando en nombre de una verdad más real, los partenaires quieren salir del semblante? Observemos a ese hombre que se queja de que las mujeres no le manifiestan suficientemente su deseo, de que le ocultan la esencia de su goce, e incluso le mienten sobre su existencia o su intensidad. Que una mujer, en respuesta, salga de ese escondite que él denuncia, que le manifieste un deseo sin rodeos y le exprese su goce en desnudos términos, y se verá cómo ese hombre sale huyendo presa de pánico o de asco.


La prostituta encuentra aquí su función universal: convencionalmente delegada al papel de quien finge desear o gozar, todo mundo esta seguro de que miente. La catástrofe sería que no mintiera, que gozara verdaderamente del pene que atrapa al vuelo. Por ello se puede considerar a la prostituta como la auténtica guardiana del misterio femenino y de allí comprender el respeto universal del que ella se beneficia.

lunes 29 de septiembre de 2008

Retro polvo...

Si mi memoria no me falla, creo que fue hace 10 años que conocí a Michelle. Una chica amable, inteligente y con ideales propios de la adolescencia. Sus piernas largas y bien torneadas, abdomen plano, grandes senos redondos (y firmes) y su actitud de niña ingenua la delataban como integrante activa de las Reds, el equipo de cheerleaders del Sagrado. Casi ladre cuando me la presentaron.

Dos días de conocerla, y como buen perro, lancé mi mejor ataque: ¿cuándo vamos a pana a bailar? ...le pregunte. ( Algunos creen que fue un poco precoz mi invitación, pero que diablos!... entre chacales tenemos que ser agresivos ) ¨cuando tu digas¨.... fue su respuesta. si, en verdad, esa fue su respuesta. Mi pavoneo de macho dominante funcionó esta vez... y tres días después allí estábamos, montados en una Rebuli rumbo a Sololá.

Cual un hijo predilecto de Zeus, en el momento en que llegamos al hotel, sorpresivamente la habitación que nos dieron solo tenia una cama, de esas grandes, matrimoniales, ideales para el amor ( o en mi caso, la calentura ) Ella lo dudo un poco, pero en menos de cinco minutos ya estamos acostados, empiernados y hablando cursilerias. Otra vez, casaca mató carita.

Después de cenar nos encaminamos al Circus; un par de cubetazos, música electrónica y hasta una pequeña lección de billar fueron parte de nuestra actividad nocturna. Michelle siempre tan linda, llevaba una minifalda realmente pequeña, que hizo que en un momento el tiempo se detuviera; pero no por una escena mágica de enamorados, sino porque ya no aguantaba más mi erección... los segundos fueron eternos para volver al hotel.

Por fin... por fin llegamos al cuarto! Por fin voy a ver si es cierto que se desgonzan, voy a ver si esta tan apretadita como parece... voy a ver si esta rasurada... voy a ver si me sale la rusa... voy a ver que tanto puede tragar, por fin vamos a ver que tal coge. Mi mente era un carrusel de cochinadas, mi corazón palpitaba rápido y la sangre parecía que se concentraba en el mismo lugar: Mi pene.

Mi ropa voló por los aires, la cama estaba lista, y cuando esta a punto de quitarme el boxer, ella me agarró por la cintura, pego sus pechos calientes sobre mi espalda, y acerco sus carnosos labios rojos a mi oreja; casi, casi me vengo con ese movimiento, si no hubiera sido porque me dijo: hasta mañana... buenas noches. Y casi en el momento en que se recostó, se quedo profundamente dormida. AHHHHH!!!!!!??????!!!!!!

Tuve que ir al baño a pajearme unas cuatro veces, para quedarme tranquilo, pero emputado. Desde la ciudad, hasta pana, todo para NADA?! A la fuerza es violación, y no le puedo ofrecer dinero, porque no es una puta..... y entonces?!!!! Borre su número, y nunca más le hable cuando regresamos a Guate.

Durante esos diez años cogí con una siete cheerleaders, Phanters, Dolphins, Stars, y de otros equipos que no recuerdo. Pero el viernes, en la barra de Kalhua, encontré a Michelle. ahora de 25 años, casada, con un hijo, pero igual de rica. Otra vez sentí mariposas en la moronga, como cuando estuvimos en pana; solo que esta vez no hubo billar, ni cubetazos, solo unas horas de platicas y unos cuantos tequilas... y al Omni.

Pigma Verraco